¿Para qué luz si no puedes volar?

Actualizado: 29 de abr de 2019

“Una de las cosas a las que más teme el ser humano es a su propio brillo”.

Hace poco estoy leyendo un libro de “Las 7 reglas espirituales de las relaciones según la Kabbalah”, sobre el cual hablaré solo para referirme a un tema en particular… el amor propio de la mujer, traducido allí como la capacidad que ésta tenga para reconocer y aceptar su luz, su poder y entender así que éste no se encuentra en una pareja u otra persona sino en ella misma. Bien sea que ésta tenga pareja o no, una mujer que reconoce su luz brilla iluminando a otros pero sobre todo brilla iluminándose a si misma, porque entiende que no necesita estar rodeada de personas para ser feliz, y encuentra felicidad en eso que le llena el alma, en sus pasiones, en lo que la identifica.


Vengo en una búsqueda personal por reconocer esa luz y amarla, porque no es fácil … es de valientes, pero pienso que es una tarea obligada de cada mujer, si leyó bien: obligada, porque sino seríamos como las luciérnagas y pienso que eso sería un gran desperdicio.

A ver les cuento, desde la ignorancia podríamos pensar  que las luciérnagas tienen las mismas capacidades de brillar y volar… pero resulta que no, cuando iba a escribir esta entrada pensé “¿qué animales NO pueden reconocer o aprovechar su grandeza o belleza, aunque todos puedan verla?” se me vinieron a la mente, las tortugas porque bien no pueden ver su hermoso caparazón, las mariposas porque no sé si alcancen a ver algunas sus hermosas alas … pero en vez de ahondar en estos animales pensé en las luciérnagas, ellas sirven para ejemplificar con una metáfora lo que quiero decir,  hablando de la distinción entre lo que pasa a hombres y mujeres, en cuanto a la luz o amor propio se refiere.


Resulta que las luciérnagas tanto hembras como machos brillan porque tienen unos órganos lumínicos especiales situados bajo el abdomen, pero lo triste de esta historia (a mi modo de ver) es que algunas hembras conservan durante toda su vida una condición de larvas y no pueden volar, solo iluminan. ¿No les parece muy irónico? Tener semejante poder tan especial dentro del reino animal, y no poder llevarla a otros o lo que es mejor no poder llevarla libremente por el aire siendo libres por si mismas.

Me acorde de varias o muchas mujeres que conozco y me acorde de mi sobre todo (porque mi papá me enseñó que al señalar tres dedos estarán apuntando siempre hacia mi).

Me acorde de mi porque aunque a veces no quiera reconocerlo sé que soy una mujer con luz (lo digo sin modestia, desde mi amor propio), no solo lo sé porque otros me lo digan sino porque a pesar de que no siempre se está bien (y eso no está mal) yo misma puedo recordar todos esos momentos en mi vida en los que he reconocido y evidenciado lo que puedo lograr desde mi luz. Pero triste es que todos lo vean y yo me quede arrastrándome como una larva sin poder volar para disfrutar de esto libremente y llevarlo a otros inspirándolos. Por eso mi entrada empieza con esta frase… “Una de las cosas a las que más teme el ser humano es a su propio brillo”, porque a veces aún sabiendo la cantidad de luz que tenemos y lo mágica que ésta puede ser, preferimos ocultarnos como algunas luciérnagas hembras y empezamos a otorgar ese poder de nuestra luz a otras cosas: una relación de pareja, por ejemplo, donde creemos que la felicidad nos la da la otra persona, a distracciones banales, porqué no a la monotonía, y luego viene un vacío en el estómago acompañado de una pregunta de: ¿por qué me siento sola? ¿porque siento que me falta algo? y pensamos que nuestra vida no tiene sentido, pero es que solo va a tener sentido si se lo damos nosotras, aferrándonos a lo que somos y creando magia con ello, atreviéndonos, es decir … saliendo a volar con nuestra luz.


Así que a las mujeres que me leen y puedan estar preguntándose ¿esto cómo se logra?

Pues les digo: haciendo todo aquello que las identifica, siendo todo eso que de verdad está en su ser, no solo dándole energía y tiempo a su imagen sino a su alma; alimentándola con lo que les gusta hacer, con crecimiento espiritual, descubriendo y siguiendo sus sueños, dedicándose tiempo, descubriéndose y enamorándose de ustedes mismas.


Piensen en todo aquello que les gusta hacer, en las cosas que les han dado paz y satisfacción, en lo que sueñan.

¿Qué les gusta? Leer, escribir, bailar, hacer ejercicio, ayudar a otros, cocinar, ver películas, los animales, pintar...

¿Con qué sueñan? Un viaje, estudiar, comprarse una casa, una finca, tener el perrito de sus sueños, darle algo a otros que lo necesitan, escribir un libro, pintar un cuadro, nadar con delfines, tirarse de un avión...


Lo que sea, háganlo porfa y aferrense a esos sueños y a lo que les llena el alma…puede no ser fácil identificarlo en un principio pero ahí está y solo ustedes en su interior lo saben. Péguense de todo eso (lo que aman y lo que sueñan), como si fuera su misión en esta vida, porque realmente lo es, su misión es ser feliz e iluminar... y tengo solo 27 años pero al final del camino no va a importar si siempre fueron hermosas, tuvieron el cuerpo perfecto, estuvieron llenas de lujos, complacieron a muchas personas, fueron famosas o reconocidas.


Lo que realmente va a importar es qué tan feliz nos hicimos a nosotras mismas, qué tanto seguimos nuestra alma…qué tanto vivimos la vida en vez de que ella nos viviera a nosotras, y créame sería una pena mirar hacia atrás y ver que fuimos de esas larvas llenas de luz que nunca salieron libremente a volar.


Bye!!!!

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